“Si el teatro no viene al crítico, el crítico saca boleto y se dirige al teatro”. Una de las funciones fundamentales de la crítica es poner a su teatro en contacto con el teatro de su tiempo.
Amén de otras virtudes, es por ello que comparto con Fernando de Ita la admiración por críticos como Eric Bentley (uno de cuyos libros se llama In search of theatre), Bernard Dort (a quien trajimos a México pocos meses antes de su muerte y quien se consideraba “un espectador europeo”), Franco Quadri y, en el ámbito de nuestra lengua, por Ricard Salvat (que durante los años del franquismo fue una de las ventanas de España hacia el mundo) y Moisés Pérez Coterillo (buen amigo del hidalgo De Ita).
Todos estos pensadores del hecho escénico, en su momento, traspasaron las fronteras para poner a su teatro en diálogo con el gran teatro del mundo. Ellos abrieron las puertas en sus respectivos países para la presentación de los espectáculos de los grandes directores, para la traducción de los más destacados dramaturgos, para la circulación de sus ideas y sus aportaciones a la estética teatral.
En su primer libro, El arte en persona, a través del periodismo teatral y ahora a través de algo que asemeja al teatro periodístico, Fernando nos pone en contacto con el gran teatro de nuestro tiempo, poniéndose él en contacto directo con sus creadores.
Telón de fondo reúne quince entrevistas realizadas por De Ita y publicadas en el diario Reforma, con algunos de los protagonistas de la escena de fin de siglo y algunos luminosos hombres de letras que aportan una visión más amplia del fenómeno de la creación artística.
Jerzy Grotowski, Eugenio Barba, Dario Fo, Heiner Müller, Roberto Ciulli, Pina Bausch, entre otros, comparten el foro con Vargas Llosa, Norman Mailler, Cabrera Infante, Tom Wolfe y Saul Bellow.
En la introducción al libro, Fernando de Ita compara el trabajo de la entrevista con una puesta en escena: un par de protagonistas, un espacio dado y, en el mejor -o peor- de los casos, un conflicto.